
Era el miércoles 9 de agosto de 1945 y el mundo aun no asimilaba el horror ocurrido en Hiroshima cuando la noticia llegaba a todos pasadas las horas: 11 de la mañana se arroja una segunda bomba al puerto de Nagasaki. La rendición incondicional debe llegar cuánto antes o tendremos que lanzar otra de esas bombas.
Japón finalmente se terminaría rindiendo el 15 de agosto del mismo año, con al menos 60 ciudades destruidas y a punto de ser atacados también por los soviéticos, el fin era inevitable, sólo que los americanos se quedaron con su territorio, devolviendo la autonomía hasta 1957. Oficialmente la rendición sería firmada el 2 de septiembre, también del mismo año.
El mundo era completamente diferente a lo que había sido hasta 1939. La guerra incluso ya no sería la misma y el terror al enfrentarse ahora las dos naciones más poderosas y sus respectivos sistemas de vida, es decir Estados Unidos con el Capitalismo y La URSS con su Socialismo, sumirían al mundo en otra época en donde la bomba era el arma a la que todo mundo temería ahora desde dos frentes, al menos desde 1949 y poco antes, cuando Klaus Fuchs y posteriormente los Rosenberg facilitaron los planos de la mentada arma creada por Oppenheimer y su equipo, además de otros progresos. El descontrol y el terror viviría al menos una época más despabilada hasta 1989 y 1991 cuando la Unión Soviética cayera en su totalidad.
Pero el horror ahí estaba, marcado por la tragedia en las dos ciudades niponas, más de 250 mil muertos y lo peor, los efectos propios de los elementos radiactivos manifiestos en los cuerpos de los sobrevivientes, quienes después de casi 70 años de lucha recibieron el Premio Nobel de la Paz en el año 2024, toda la vida se los habían negado.
Hay una frase que a mi me gustó mucho cuando la leí: ” Es triste que se hayan ocupado más por dividir el átomo que por unir a los hombres”. Y es verdad. El tema de la bomba nuclear y en especial el de la Segunda Guerra Mundial se apoderó de mi desde que tenía 13 años, en 1995, se cumplían en ese entonces 50 años de su final y es increíble que cada vez descubra y descubra nuevas cosas, entre ellas por supuesto todo lo que tiene que ver con la tragedia que le han enseñado al mundo Hiroshima y Nagasaki.
Norman Patrón. Agosto 9 2025.
Por cierto, que, a propósito, recuerdo que mi adorado abuelo Emiliano Yah, increíblemente estaba llegando a su cumpleaños 25 justamente en medio de las dos fechas históricas el 8 de agosto de 1945, en este 2025 estaría llegado a los 105 años. En fin, son recuerdos que uno no puede dejar pasar y que de alguna forma tienen relación personal con los hechos. Por otra parte mi abuelo paterno, Pastor Patrón López también era militar, sólo que en su caso aun es una incógnita su relación con la Guerra en aquellos días.
